A quienes nos hacen el honor de leer estas líneas, deseamos que tengan
unas felices Pascuas de Resurrección. Iniciamos esta etapa post Semana Santa,
con las pilas cargadas, luego de un descanso, el que esperamos haya sido
reparador.
Interesantes noticias surgieron durante el descanso de la Semana Mayor,
tal es el caso de la sorpresiva convocatoria a sesión extraordinaria que
hicieron los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el 21 de marzo, ¡¡Lunes
Santo!!, para conocer de la solicitud de antejuicio del diputado Gudy Rivera, por
presionar a la entonces Magistrada Claudia Escobar para favorecer al Partido Patriota
en una resolución de Amparo. Los diarios y las redes sociales saltaron
inmediatamente ante semejante noticia, tomando en cuenta que resultaba
demasiado sospechoso que la Corte Suprema de Justicia, convocara a una sesión
extraordinaria para tratar este caso, en el cual incluso el inculpado se
encuentra en prisión preventiva y una resolución al respecto podría entorpecer
el proceso que el Ministerio Público y la CICIG sigue en su contra.
Para satisfacción de la mayoría, la Corte Suprema de Justicia resolvió
que el ex diputado ya no goza de antejuicio y debe enfrentar a la justicia como
un ciudadano común y corriente, por lo que envió el expediente al Juzgado penal
correspondiente para que continúe el trámite respectivo.
En otra noticia surgida durante la Semana Santa, el Ministerio de
Finanzas Públicas, según información del 22 de marzo de este vespertino, hizo
su novena licitación del año, colocando 80.75 millones de quetzales en bonos
del tesoro, lo cual no tendría nada de extraordinario, a no ser que esta nueva
colocación de deuda, nos vuelve a traer a la mente el hecho que la
Administración Tributaria no está llegando a las metas de recaudación, tal como
sucedió en años anteriores, por lo que el Gobierno debe seguir recurriendo a
endeudamiento para agenciarse de los ingresos suficientes para cumplir
precariamente con sus obligaciones.
Por otra parte, estamos estrenando nuevo Superintendente de
Administración Tributaria. El Presidente de la República, nombró al Licenciado
Juan Francisco Solórzano Foppa, quien según la información proporcionada por el
Ministerio de Finanzas Públicas, es Abogado y Notario, cuenta con una Maestría
en Derecho Procesal y estudios en criminalística dentro de la Administración de
Justicia, además de estudios en el exterior en materia de justicia criminal y
prevención del crimen, tráfico de drogas relacionado con internet y técnicas de
litigación oral; dispone de una amplia experiencia profesional en el área
jurídica, económica, financiera, con más de 12 años dentro del Ministerio
Público, en la Fiscalía de Delitos Contra la Vida, teniendo luego a su cargo,
la Unidad de Análisis.
Este currículum nos muestra a un profesional con amplia experiencia en
materia de investigación criminal; no obstante, creemos que este no es el perfil
que necesita la SAT para el Superintendente. Se deja de lado la experiencia
tributaria y el conocimiento de finanzas públicas que debe contar el Jefe de la
Autoridad Tributaria.
No obstante, esperamos que el Licenciado Solórzano Foppa se rodee y se
haga asesorar de un grupo de personas correctas, que lo ayuden en el ámbito
tributario y que su gestión no solamente se circunscriba a realizar
investigaciones penales o criminales en esa área, tomando en cuenta que la
entidad encargada de la misma es el Ministerio Público.
Ya en una entrevista concedida a un medio de comunicación durante la
semana anterior, manifestó que conformaría un equipo multidisciplinario que lo
complementará en la ardua tarea que aceptó llevar a cabo. Este equipo debe
pasar por un exigente proceso de reclutamiento que asegure que las personas que
lo conforman, no solamente sean capaces sino que también sean honorables.
Desde ASPRODECO nos permitimos manifestar al nuevo Superintendente de
Administración Tributaria que le deseamos la mejor de las gestiones, pero que
también estaremos vigilantes en su actuar y el de las personas que designe,
teniendo siempre como objetivo el respeto a los derechos de los contribuyentes,
quienes como ya hemos mencionado en otras columnas, son quienes mantienen a la
Administración Tributaria.